EME con ese
“Parece ser que los romanos tenía una seña de hospitalidad muy peculiar entre sus amigos: dividían por la mitad una teja de madera, cada uno escribía su nombre en uno de los pedazos y después los intercambiabas. Estos trozos de teja pasaban de generación en generación, con lo que , presentar una de esas tejas a alguien garantizaba un recibimiento por todo lo alto. Los tiempos cambian, y ya no hace falta tener ninguna teja para ser acogido con los brazos abiertos. Al menos en un hotel como EME, de cinco estrellas, situado junto a la Catedral y la Giralda de Sevilla (…) Se mire como se mire todo las ventajas. ”
















































































