“La calle de los Alemanes se nos muestra Ibiza, sustituyendo las vistas al mediterráneo por la proximidad de la Giralda. Es, al menos, la sensación del viajero al asomarse al hotel EME (…) Las luces rabiosas del túnel de acceso contrasta con la discreción de la fachada, tan integrada que cuesta distinguir el hotel.”
















































































